El primer retoque
Cuando termina la cicatrización se ve qué trazos tomaron color y cuáles no. Se completan y se afina la forma. Este retoque ya viene incluido con tu microblading.
El microblading no se hace una sola vez y listo. Con el tiempo el pigmento se suaviza, y un retoque lo renueva: devuelve el color, afina la forma y completa los trazos que lo necesiten.
Hay tres momentos típicos. Daniela te dice cuál es el tuyo.
Cuando termina la cicatrización se ve qué trazos tomaron color y cuáles no. Se completan y se afina la forma. Este retoque ya viene incluido con tu microblading.
Con el sol, la piel y el paso del tiempo el color se aclara. Un retoque de mantención lo renueva antes de que las cejas se vean apagadas.
Si quieres una ceja un poco más gruesa, más arqueada o de otro tono, se puede conversar y ajustar en una sesión de retoque.
Los plazos son aproximados y cambian según tu piel y tus cuidados.
Es parte de tu sesión de microblading. Se agenda para un mes después, y se aprovecha para dejar la ceja pareja y definitiva.
Para quien ya tiene microblading y quiere renovar el color y la forma con el tiempo.
Después se siguen los mismos cuidados de la primera sesión: no mojar la zona los primeros días y no arrancar las costras.
Suele ser similar o más suave, porque se trabaja sobre una piel ya pigmentada. Se aplica crema anestésica igual que en la primera sesión.
Alrededor de 1 h, bastante menos que la primera sesión.
Sí. El retoque se hace cuando la piel terminó de cicatrizar, para ver bien qué falta completar.
Escríbele a Daniela con una foto de tus cejas y te dice si se puede trabajar sobre ellas.
Muchas personas lo hacen cada 12 a 18 meses, pero depende de tu piel, del sol y de tus cuidados. En la sesión te recomendamos el plazo para ti.